La subregión del San Jorge, pese a ser el motor de las regalías minero-energéticas en Córdoba y una de las más golpeadas ambientalmente por la extracción, sigue recibiendo una inversión mínima en proyectos ambientales. Una vez más, la gestión de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) privilegia al medio y bajo Sinú, la zona costanera y algunos municipios de la sabana, dejando al San Jorge con intervenciones marginales.
Las cifras nacionales son contundentes: en 2024 las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) ejecutaron más de 2,8 billones de pesos en programas de conservación, adaptación climática y restauración ecosistémica. La CVS, como autoridad ambiental en Córdoba, cumplió con el 100 % de sus metas físicas y destacó con tres proyectos de alto impacto: Vida Manglar, Aguas Prietas y Pozos Profundos. Solo los pozos profundos se desarrollaron en el San Jorge, algo que para esta subregión es casi nada.
Comparación de inversión por subregiones en Córdoba
Zona costanera (Bahía de Cispatá, Tinajones, La Balsa): Proyecto Vida Manglar. 8.570 hectáreas de manglar protegidas y restauradas. Acceso a mercados internacionales de carbono. Más de 570 familias beneficiadas directamente.
Medio y bajo Sinú (Ciénaga de Oro, San Carlos, Lorica): Proyecto Aguas Prietas.
14.850 metros lineales de caños recuperados. Inversión superior a 28.000 millones de pesos.
Reducción del riesgo de inundaciones y fortalecimiento de la conectividad hídrica.
Sabana cordobesa (Sahagún y municipios aledaños): Proyecto Pozos Profundos. 36 pozos con energía solar construidos desde 2020. Este año se proyectan 11 más, incluidos algunos en Puerto Libertador, San José de Uré y Montelíbano.
San Jorge (Puerto Libertador, San José de Uré, Montelíbano, zona con mayor explotación minera y deterioro ambiental, genera la mayoría de las regalías minero-energéticas del departamento, pero recibe inversión mínima y tardía, limitada a algunos pozos profundos en construcción, sin proyectos estructurales de restauración ambiental o mitigación de impacto minero.

El contraste
Mientras el Sinú y la zona costera reciben multimillonarias inversiones en restauración de caños, fortalecimiento de manglares y certificación en mercados de carbono, el San Jorge, que más aporta a las finanzas departamental por regalías, apenas accede a pequeñas intervenciones.
La paradoja es clara, la región que más da, es la que menos recibe.
El abandono político y la urgencia de una Córposanjorge
La desigualdad en la distribución de la inversión ambiental en Córdoba no es casualidad, es el resultado de un centralismo ambiental y de la negligencia política. Los líderes de la región del San Jorge, junto con esos politiqueros que llegan cada cuatro años a prometer lo que nunca han hecho ni harán, han sido incapaces de defender los intereses de un territorio que sigue pagando el precio de la minería con sus ríos contaminados, sus suelos degradados y sus comunidades abandonadas.
El San Jorge no necesita discursos ni promesas de campaña; necesita soluciones reales, proyectos de mitigación ambiental y un manejo justo de sus recursos. Por eso, cada vez toma más fuerza la idea de que esta subregión debe contar con su propia autoridad ambiental: Córposanjorge, una corporación que administre directamente los recursos que genera y que atienda, de manera prioritaria, los problemas ambientales que deja la minería.
Solo con autonomía, vigilancia y un verdadero compromiso social, el San Jorge podrá dejar de ser la tierra del saqueo y el olvido, para convertirse en un territorio con justicia ambiental y desarrollo sostenible.
