La vía La Apartada-Montelíbano se ha convertido en un punto crítico de accidentes de tránsito, con más de siete muertes registradas en los últimos dos meses. El incidente más reciente, ocurrido el 24 de junio, involucró la colisión entre una motocicleta y una tractomula, resultando en la muerte del motociclista. Este hecho tuvo lugar cerca del corregimiento La Balsa, jurisdicción de La Apartada. Testigos señalan que el motociclista invadió el carril contrario, impactando la parte delantera del vehículo de carga pesada.
Factores que contribuyen a la alta accidentalidad
Según expertos, la alarmante tasa de accidentes en esta vía, superior incluso a la Troncal de Occidente a pesar de su menor tránsito, se atribuye a tres factores principales: Falta de señalización: La vía carece de marcas viales o señales horizontales, fundamentales para regular el tráfico y guiar a los conductores, a pesar de haberse culminado su pavimentación.

Vía reducida y sin bermas: La estrechez de la carretera y la ausencia de bermas incrementan el riesgo de colisiones, especialmente al no ofrecer espacio adicional para maniobras o para que los vehículos se detengan de forma segura.
Obstáculos por vegetación: Las ramas de los árboles que caen sobre la vía son una causa recurrente de accidentes y muertes.
Irregularidades en la inversión y ejecución del proyecto
Se ha denunciado la inacción de la Contraloría Departamental y Nacional frente a las deficiencias en la finalización de esta vía, a pesar de la cuantiosa inversión realizada por la Gobernación de Córdoba, bajo la administración de Orlando Benítez, en conjunto con la familia Calle de Montelíbano y Luis Carlos González, exalcalde de La Apartada y encargado del contrato.

Expertos ingenieros sostienen que los casi 30 mil millones de pesos invertidos habrían sido suficientes para construir una vía amplia con bermas, señalización completa e incluso puentes nuevos. Sin embargo, se sospecha que la politiquería, involucrando a figuras como Orlando Benítez, la familia Calle y Musa Besyle, desvió más de la mitad de los fondos, resultando en una obra inconclusa y peligrosa. Esta situación es aún más grave si se consideran los accidentes y muertes ocurridas cuando la vía estuvo con un solo carril durante su construcción.
