En una operación conjunta entre la Policía Nacional , la Agencia de Administración de Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos y la Fiscalía General de la Nación, se logró la captura de Pedro Pablo Guzmán Usma, conocido como «Pelomono». La detención tuvo lugar en las afueras del estadio de béisbol del municipio de Necoclí, después de que Guzmán Usma asistiera a un concierto durante las festividades populares del coco.
Alias «Pelomono» es reconocido como un miembro clave del Clan del Golfo, uno de los grupos criminales más poderosos y peligrosos de Colombia. Se le vincula estrechamente con el líder criminal del clan, alias «Chiquito malo«, ya que es su concuñado. El detenido enfrenta un proceso judicial en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Este de Texas, donde se le acusa de tráfico de drogas ilícitas y conspiración para distribuir drogas.
Según fuentes oficiales, «Pelomono» era considerado como el posible sucesor de alias «Plástico» dentro de la jerarquía del Clan del Golfo. Además de su conexión familiar con el líder de la organización, se le atribuye influencia criminal en las regiones de Urabá chocoano y antioqueño, especialmente en la producción y envío de clorhidrato de cocaína a Estados Unidos.
La detención de Guzmán Usma se llevó a cabo después de siete meses de seguimiento, iniciado a raíz de una nota verbal emitida por la DEA a las autoridades colombianas. Durante este tiempo, las fuerzas de investigación de la DIJIN realizaron actividades judiciales para ubicar y capturar a «Pelomono», quien se escondía tras la fachada de un exitoso organizador de eventos musicales de talla internacional. Se descubrió que realizaba frecuentes viajes a Europa, algunos de ellos financiados por él mismo.
En noviembre del año 2023, los investigadores recibieron información sobre la presencia de «Pelomono» en el municipio de Turbo, Antioquía. Un puesto de verificación y control fue instalado sobre la vía nacional, donde la Policía intentó detenerlo. Sin embargo, el capturado hizo caso omiso a la señal de pare, embistió las barreras de forma temeraria y escapó a alta velocidad por los barrios aledaños, conectando con zonas rurales y vías alternas para facilitar su fuga.
Pedro Pablo Guzmán Usma, además de ser un pieza clave en la estructura criminal del Clan del Golfo, llevaba un estilo de vida lujoso. Poseía varias entidades comerciales como fachada, incluyendo una dedicada a la financiación y producción de eventos musicales de gran magnitud. Disfrutaba de fiestas en yates, playas y conciertos con artistas de renombre internacional. Se espera que su extradición a los Estados Unidos fortalezca los esfuerzos internacionales contra el narcotráfico.
