En medio de un clima de tensión diplomática entre Venezuela y Colombia, el ministro del Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, lanzó fuertes críticas contra el presidente colombiano Gustavo Petro tras su pronunciamiento en apoyo al excandidato opositor Enrique Márquez. Este último fue detenido bajo acusaciones de planear un «golpe de Estado». Cabello aseguró poseer un documento de 21 páginas que demostraría los presuntos planes subversivos de Márquez, a quien calificó como «un delincuente».
El origen de esta controversia se encuentra en una publicación de Petro en la red social X (antes Twitter), en la que expresó su preocupación no solo por la detención de Márquez, sino también por el arresto de Carlos Correa, un defensor de derechos humanos en Venezuela. En su mensaje, el presidente colombiano señaló que estos hechos, sumados a la falta de elecciones libres en el país vecino, motivaron su decisión de no asistir al acto de posesión de Nicolás Maduro.
“Colombia no romperá relaciones diplomáticas con Venezuela, ni intervendrá en los asuntos internos de ese país, sin invitación. Pero solicitamos desde nuestra propia lucha por los derechos humanos en Colombia, se respeten para todos y todas en Venezuela”, enfatizó Petro en su declaración pública.
Las palabras del mandatario colombiano desataron la ira de Cabello, quien las calificó de injerencistas y defendió las acciones del gobierno venezolano. “Márquez es un delincuente, tenemos pruebas. Petro debería preocuparse por los problemas de Colombia y dejar de defender a quienes atentan contra nuestro país”, afirmó el funcionario venezolano en una rueda de prensa.
Este intercambio de declaraciones pone en evidencia las tensiones persistentes entre los gobiernos de Bogotá y Caracas, a pesar de los esfuerzos recientes por restablecer relaciones diplomáticas. Mientras Petro se mantiene firme en su postura de no romper vínculos con Venezuela, también ha sido crítico respecto a la situación de derechos humanos y las condiciones electorales en el país vecino.

Por otro lado, el gobierno de Nicolás Maduro continúa enfrentando denuncias internacionales por supuestas detenciones arbitrarias y persecuciones políticas. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han pedido investigaciones independientes sobre los casos de opositores detenidos, como el de Márquez y Correa.
Analistas políticos señalan que este incidente podría generar un impasse diplomático más profundo si ambas partes no moderan sus declaraciones. Sin embargo, también destacan que Colombia podría estar buscando posicionarse como un defensor regional de los derechos humanos sin comprometer el diálogo con el gobierno de Maduro.
En este contexto, la comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estos acontecimientos, ya que podrían tener implicaciones significativas en las relaciones políticas y económicas de ambos países. Por ahora, la retórica confrontacional entre Cabello y Petro marca un nuevo capítulo en las históricas tensiones entre Colombia y Venezuela.
