Opinión
La decisión de Estados Unidos de declarar al llamado “Cartel de los Soles” como un grupo terrorista, ha despertado inquietudes sobre la repetición de la estrategia utilizada para justificar la invasión a Irak en 2003. En ese momento, Washington aseguró que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva; sin embargo, tras la devastadora intervención militar y el colapso del país, nunca se encontró una sola prueba concluyente de aquellas armas. Irak quedó en ruinas, pero los pozos petroleros pasaron a manos de empresas estadounidenses y aliadas.
Numerosos analistas políticos internacionales sostienen hoy que la narrativa del “Cartel de los Soles” podría convertirse en un nuevo instrumento geopolítico. Según este análisis, más que una amenaza terrorista, la acusación sería parte de una estrategia para justificar presiones, e incluso intervenciones que faciliten el control de los vastos recursos petroleros de Venezuela, uno de los países con las mayores reservas probadas del mundo.

Este argumento también abre una pregunta inevitable: si la supuesta motivación estadounidense es combatir el narcotráfico, ¿por qué no ha actuado con la misma contundencia frente a México, su socio comercial y su vecino inmediato, donde operan algunos de los carteles más poderosos del planeta? Del mismo modo, si se tratara únicamente de enfrentar gobiernos socialistas, ¿por qué no ha invadido Cuba, Corea del Norte, Laos o incluso potencias comunistas como China o Vietnam? La respuesta, para muchos especialistas, es evidente, Cuba no tiene petróleo; Venezuela sí.
Con esto, no queremos negar lo evidente: que existe una serie de oficiales del ejército venezolano, algunos retirados, otros cercanos a Maduro, que están cerca al fuego del narcotráfico. Lo que informa Insight Crime es que esta no es una organización jerárquica en donde Nicolás Maduro es un cabecilla. El Cartel de los Soles está compuesto por oficiales del régimen que permiten corromperse por parte de los mafiosos poderosos que surcan los mares del Caribe venezolano y que han tenido una compleja red de corrupción en torno al régimen.

Carlos Lehder, en los años ochenta, usó una expresión que crispó los nervios del gobierno de Ronald Reagan en ese momento, que la droga se convertiría en una especie de bomba atómica contra los Estados Unidos, será peor que Hiroshima, la venganza de los pobres”. Desde entonces, se ha juzgado con toda severidad a los carteles de la droga. Pero no existe evidencia de que el Cartel de los Soles use la droga como un arma contra los Estados Unidos. El Cartel de los Soles se ha constituido como una red que permite comprar la lealtad del ejército bolivariano en torno a Cabello y Maduro. No tiene un plan de desestabilización para derrocar al presidente norteamericano. El mismo criterio con el que se envían drogas a Europa lo tendrían para enviarla a Estados Unidos. Lo que importa es el dinero, no la ideología.
La preocupación se intensifica cuando se analiza el despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe y el Pacífico. La presencia de portaaviones, submarinos y miles de soldados y el bombardeo a lanchas y embarcaciones pequeñas, presuntamente de carteles, es interpretada por sectores políticos del continente como una forma de intimidación dirigida tanto a Venezuela como a Colombia, cuyos gobiernos han mostrado posturas no alineadas con Washington en distintos momentos.

Históricamente, la política exterior de Estados Unidos ha sido criticada por su tendencia a intervenir en países estratégicos para asegurar recursos naturales clave. Desde América Latina hasta Medio Oriente, múltiples gobiernos y pueblos han denunciado invasiones, bloqueos, presiones económicas y operaciones encubiertas que han dejado consecuencias humanas y materiales profundas.
Lo de Estados Unidos con Venezuela, no es la ideología política, ni en la situación interna de Venezuela, ni en un repentino interés por frenar el n4rcotráf1co,el verdadero motor sería,una vez más el petróleo, el oro y otros recursos estratégicos que siguen moldeando la geopolítica del siglo XXI. El “Cartel de los Soles”, pasa de ser realmente un grupo terrorista, al pretexto para Estados Unidos Invadir a Venezuela y quedarse con todo.
