Por: Francisco Javier Barón Mercado
En algún lugar del mundo vivió un intelectual. En la cima de una montaña un día de elecciones políticas bajó de la montaña a ejercer su voto, caminando hacia el pueblo se encontró con un hombre y Ceyan le preguntó: ¿para dónde va mi amigo? Y este le contestó: voy a vender mi voto a los corruptos y Ceyan dijo susurrando entre sus labios, «este pobre hombre no sabe que ya estamos en la época del voto de opinión».
Cuando Ceyan llegó al pueblo comenzó a profetizar que voten a conciencia, que cosas buenas vendrán para las comunidades, pero la gente lo que hizo fue tratarlo de loco y Ceyan se dio cuenta que él estaba muy avanzado para su época y que esta sociedad era muy primitiva para lo que él propone y que lo entendieran.
Entonces, nuevamente subió a la montaña y vivió el resto de su vida solo, esperando que la gente cayera en cuenta que estaba equivocado en su forma de pensar el cual era vender su voto a los corrupto .
