En medio de la controversia por la recolecta de fondos a través de una vaca para vías 4G en Antioquia, encabezada por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez y el Gobernador Andrés Julián Rendón, surge un debate sobre las prioridades de inversión en el departamento. Mientras que en el Valle de Aburrá se plantean importantes proyectos de infraestructura, en Urabá y el Bajo Cauca la situación es diferente, con comunidades que carecen de servicios básicos como agua potable, alcantarillado y aulas educativas adecuadas.
El contraste es evidente en municipios y corregimientos como la vía Turbo, San Pedro de Urabá, San Juan de Urabá, Necoclí, la vía al corregimiento Nuevo Antioquia, Pueblo Bello, San Vicente del Congo, San José Mulato, Pueblo Nuevo en Necoclí, El Dos, El Tres, El Alto Mulato, entre otros, donde la falta de infraestructura básica es una realidad diaria. Esta situación ha llevado a preguntarse cuál es el interés real detrás de la recolecta de fondos para vías en otras zonas, mientras que en Urabá y el Bajo Cauca la inversión es escasa.
En medio de estas críticas, surgen voces que preguntan si acaso también será necesaria una recolección de fondos o una vaca para financiar vías terciarias en Urabá, necesarias para conectar las veredas más apartadas, como Toribio Medio, Juan Benítez, La Yana, Toribio Alto, Florida, La Fría, Puerto Rico, La Esperanza, La Unión, La Ilusión, y otras, con sus cabeceras corregimentales. Esta propuesta buscaría contrarrestar la desatención y el abandono gubernamental que ha sufrido Urabá, a pesar de su importancia para Antioquia y su diversidad cultural y étnica.Claro está, la vaca de Urabá debe ser vigilada que no entren dineros de dudosa procedencia como entraron a la vaca de Medellin.

La recolección de fondos a través de una vaca para las vías 4G en ciertos sectores de Antioquia plantea, pues, una serie de interrogantes sobre equidad en la distribución de recursos y el verdadero compromiso con el desarrollo de todas las regiones del departamento de Antioquia.
La falta de atención a subregiones ha generado críticas y cuestionamientos sobre las prioridades políticas y sociales de las autoridades del departamento. Urabá, una región rica en recursos naturales y culturalmente diversa, se siente relegada y olvidada, sin que se vislumbre una solución a corto plazo para sus necesidades más apremiantes. Mientras tanto, la recolecta de fondos para vías en otras zonas sigue adelante, dejando en evidencia una brecha de desarrollo que parece cada vez más difícil de cerrar.
