Mientras millones de personas discuten sobre el senador Iván Cepeda en redes sociales, comparten memes y se enfrentan en debates cargados de emociones, una realidad pasa casi desapercibida, muy pocos han leído su programa de gobierno.
En medio de una campaña política marcada por videos virales, frases cortas y discusiones convertidas en espectáculo, el documento titulado El poder de la verdad aparece como una rareza en la política colombiana. No se trata de un volante ni de una publicación pasajera en redes sociales. Es un texto de 421 páginas dividido en 55 capítulos donde el dirigente expone de manera detallada sus propuestas para el país.
El documento aborda temas como revolución ética, reforma agraria, territorios, paz y víctimas, además de salud, corrupción, seguridad, economía, descentralización y reforma institucional. Según sus promotores, el valor del texto radica en que ofrece una base concreta para el debate político, más allá de los discursos improvisados o las tendencias digitales.
La discusión, sin embargo, parece moverse en otra dirección. Mientras muchos cuestionan la ausencia de Cepeda en algunos debates públicos, otros aseguran que el candidato “no tiene propuestas”, pese a que el programa está disponible gratuitamente en formato PDF para cualquier ciudadano que quiera consultarlo.
El fenómeno, aseguran analistas y sectores cercanos a la campaña, refleja una práctica cada vez más común en Colombia, opinar sin leer. La política convertida en consumo rápido, donde predominan los clips de 15 segundos, los titulares incendiarios y los ataques en redes sociales.
El debate también revive experiencias del pasado político colombiano. Se recuerda, por ejemplo, el caso del expresidente Alfonso López Michelsen, quien durante su campaña presidencial de 1974 publicó el documento El Mandato Claro como eje de su plataforma política. Para muchos, los programas escritos tienen un valor adicional: dejan registro de las promesas y permiten contrastarlas posteriormente con la realidad de gobierno.
Precisamente por eso, sectores que siguen de cerca la campaña consideran importante que las propuestas de Cepeda estén consignadas en un documento público y verificable. La intención, afirman, es que las discusiones políticas se basen en ideas y datos, y no únicamente en relatos emocionales o desinformación.
La controversia también ha impulsado contenidos digitales como la serie ¿Quién es Iván Cepeda?, que ya completa cinco capítulos y busca analizar temas como las llamadas “cuatro revoluciones”, la propuesta de constituyente, los debates presidenciales y la relación del candidato con el gobierno del presidente Gustavo Petro.
En un escenario político cada vez más dominado por influencers, algoritmos y polarización, el llamado de fondo sigue siendo el mismo: leer antes de opinar. Porque, según advierten sus defensores, una democracia donde los ciudadanos no conocen las propuestas termina decidiendo desde la emoción y no desde el análisis.
